El aroma de un café recién hecho, la suavidad de una almohada nueva o la degustación de una tarta en un mercado. Todos ellos son ejemplos de neuromarketing kinestésico.
Este tipo de neuromarketing se centra en los estímulos captados por el olfato, el tacto y el gusto. A pesar de ser menos utilizado que el visual y el auditivo, el neuromarketing kinestésico también es muy útil para algunas empresas.
De los 3 sentidos mencionados, el olfato es el más importante para el neuromarketing. Los seres humanos son capaces de recordar 10.000 olores, gracias a las más de 20 millones de células olfativas de nuestro cuerpo.
Los aromas son procesados directamente por el cerebro y son capaces de transmitir emociones y recuerdos. De hecho, el poder del sentido olfativo es tan grande que somos capaces de identificar a personas solo por su olor.
Sabiendo esto, parece lógico que grandes marcas hayan decidido apostar por la implementación de estrategias de neuromarketing olfativo.
A nivel nacional también existen algunos ejemplos de estrategias de neuromarketing olfativo. Por ejemplo, la agencia de viajes Destinia, la cual intentó incentivar el turismo a La Rioja incluyendo 3 muestras de aromas de esta comunidad autónoma en distintas estaciones del metro de Madrid.
Algunos datos curiosos de nuestro olfato:
-Según estudios de la Universidad de Estocolmo, perder por completo la capacidad olfativa incrementa el riesgo de mortalidad en un 19%.
-Somos capaces de oler sentimientos.
-Cada persona tiene un olfato único en el mundo.
-Las mujeres tienen mejor sentido olfativo que los hombres.